
“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, fue la séptima y última palabra, leída por el diácono Benito Moreno Santana, coordinador del colegio de diáconos de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
“El escenario de hoy sigue siendo similar, como si los dos mil años transcurridos no fueran suficientes para que el mundo despierte a favor de sí mismo. Hoy los jueces siguen liberando culpables mientras inocentes continúan penando en las cárceles", indicó.
Dijo, asimismo, que los gobernantes no solo tienen que responder a poderes extranjeros que hoy dominan a través de la economía y las organizaciones no gubernamentales nacionales como elementos de presión, sino que tienen que emplear grandes recursos para mantener en armonía la sociedad y en equilibrio los diversos intereses que presionan constante e intensamente.
“No son los gobiernos quienes ordenan matar niños recién nacidos, pero algunos han caído a las presiones de los nuevos herodes que con diversos métodos cortan la voluntad de Dios de mantener vida en abundancia.
No se imponen a la solución de los problemas perentorios de la nación, pero en muchos la mala administración de los bienes públicos impiden que se fortalezcan las condiciones de vida de los ciudadanos”, sostuvo Moreno Santana.
“La sociedad de hoy parece indiferente a si el reo es culpable o inocente y prefiere la acción del administrador infiel que hace amigos con el fruto de sus delitos”, señaló.
La Primera Palabra titulada “Padre, perdónalos que no saben lo que hace”, la leyó el padre Julio Cordero y la Segunda Palabra, denominada “De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso", estuvo a cargo del padre Antonio Lluberes.
La sed de justicia que tienen las personas que se sienten explotadas, abusadas e impotentes por remediar su situación fue abordada en la quinta palabra, titulada “Tengo Sed”, a cargo del sacerdote Bienvenido Colom, de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, de Villa Juana.
La sexta palabra tuvo como lema: "Todo está cumplido", donde la Iglesia criticó la auto censura que afirma, domina a no pocos creadores de opinión pública cuando se trata de afectar los intereses de grupos económicos que se comportan como verdaderos dueños del país.
También fue criticado el accionar de las Asociación de Riesgos Laborales (ARS) que se niegan, salvo algunas, a atender a los pacientes con enfermedades catastróficas. “Las ARS, salvo algunas, lo que buscan es el lucro, dejando fuera las enfermedades catastróficas”, indica.