SANTO DOMINGO.- Hugo Tolentino Dipp, diputado
al Congreso Nacional y dirigente del Partido Revolucionario Dominicano,
le devolvió un libro y una carta a su antiguo compañero de partido,
Milton Ray Guevara, porque ambos envíos “no me son gratos” dado el
tratamiento que le ha dado el presidente del Tribunal Constitucional a
los hijos de haitianos en la República Dominicana.
Tolentino Dipp y Ray Guevara, que fueron grandes amigos y a su vez
fueron fraternos intelectuales del doctor José Francisco Peña Gómez,
ahora se distancian por la sentencia del 23 de septiembre del Tribunal
Constitucional.
Tolentino Dipp rechaza los elogios de Milton Ray Guevara a José
Francisco Peña Gómez, porque los entiende fuera de tiempo y no adaptados
a la realidad de personas que antes tuvieron la misma condición que
Peña Gómez.
“Tengo la impresión de que esos enaltecimientos a José Francisco Peña
Gómez, a ese “dominicano inmortal” no pueden reflejar la realidad
actual de sus sentimientos.
Y esto así, porque esa realidad nos dice
que su libro merece un colofón, el cual, tratándose de José Francisco
Peña Gómez y adaptado el género, no puede ser otro sino la frase central
de la sentencia del Tribunal Constitucional apadrinada por su
principalía como juez presidente de esa Corte: “…si bien nació en el
territorio nacional, es hija (léase “hijo”) de ciudadanos extranjeros en
tránsito, lo cual la (léase “lo”) priva del derecho al otorgamiento de
la nacionalidad dominicana”.
A continuación la carta de Hugo Tolentino Dipp:
Señor Presidente del Tribunal Constitucional:
Ha sido hoy en la mañana, a mi regreso del interior del país, cuando
he podido advertir que Usted me había enviado un libro de su autoría. Le
acompañaba una carta en la que en su segundo y penúltimo párrafo,
expresa: “Esperando reciba este ejemplar a modo de profundo
agradecimiento por permitirme contar con su respeto y amistad”
Debo confesarle que de ser otras las circunstancias actuales hubiese
valorado esas palabras como manifestaciones sinceras. Le confieso
asimismo, que ese recelo no pudo menos que acrecentarse tras ojear las
páginas de su libro.
Dos artículos publicados por Usted en el pasado e incluidos en el
texto, atrajeron mi atención: el primero se titula “Peña Gómez” y el
segundo “Panteón de la Patria Peña Gómez y Bosch”.
En ellos y en orden
sucesivo Usted escribe estas elogiosas frases: “…en la iglesia de Santa
Bárbara de Samaná, sin disimular la emoción elevé, junto a mis
compañeros Perredeístas, una vibrante oración por un dominicano
inmortal: José Francisco Peña Gómez”.
En el siguiente, Usted propone:
“En el caso nuestro, José Francisco Peña Gómez, maestro, jurista, líder
político, visionario, demócrata permanente, líder de masas,
internacionalista, solidario y combativo, amoroso del fortalecimiento
institucional debe reposar en nuestro Panteón”.
Tengo la impresión de que esos enaltecimientos a José Francisco Peña
Gómez, a ese “dominicano inmortal” no pueden reflejar la realidad actual
de sus sentimientos.
Y esto así, porque esa realidad nos dice que su
libro merece un colofón, el cual, tratándose de José Francisco Peña
Gómez y adaptado el género, no puede ser otro sino la frase central de
la sentencia del Tribunal Constitucional apadrinada por su principalía
como juez presidente de esa Corte: “…si bien nació en el territorio
nacional, es hija (léase “hijo”) de ciudadanos extranjeros en tránsito,
lo cual la (léase “lo”) priva del derecho al otorgamiento de la
nacionalidad dominicana”.
Su carta y su libro no me son gratos, de allí que tenga a bien enviárselos de vuelta.
Hugo Tolentino Dipp