SANTO DOMINGO:-La directora del Consejo Nacional para las Personas Enjevejecientes,
Nathalie María, reveló que alrededor de 2,000 envejecientes permanecen
en los 32 asilos que apadrina el Estado y que son supervisados por el
Ministerio de Salud.
Habla del drama que viven más de mil 600
envejecientes que no tienen apoyo ni protección, y que con una condición
de salud especial no temen salir a las calles, algunos a pedir y otros a
buscar su sustento.
Enfatiza María que a los ancianos recluidos en los 32 centros se les brindan las mejores atenciones.
No
obstante, la funcionaria confiesa que esta no sería la mejor solución,
ya que más que un asilo, el hogar es el mejor lugar donde podría estar
un abuelito, disfrutando del amor y el calor de los suyos.
“Los adultos mayores deben ser tomados en cuenta en el hogar, para la toma de decisiones”, precisa.
Otra
opción que evitaría que muchos envejecientes deambulen por las calles
es que sean empleados en tareas útiles, aunque destaca, que no ameriten
de mucho esfuerzo para su comodidad.
El promedio de esperanza de vida en
el país es de 77.36 para las mujeres y 71.05 para los hombres.
Mientras
que la representante de los envejecientes en el Conape, María Cristina
Camilo, sostiene que muchos adultos mayores son recogidos y llevados a
un asilo, pero se acostumbran a estar en las calles y a pedir y
prefieren irse del lugar, a pesar de los riesgos y el abandono.
UN EJEMPLO DE VIDA Y POCA ESPERANZA
Andrés Valencio se desplaza cada día con su bastón en mano. Desafía el sol y la lluvia, que de vez en cuando se intensifican.
Su pie izquierdo está vendado por los problemas que
desde hace años le aquejan. Tiene problemas de circulación y presión
arterial, cosas que no le impiden salir en busca algun dinero que le
sirva para la comida, el desayuno o su medicamento.
Andrés tiene hoy 81 años y recuerda su época de panadero, cuando no tenia que pedir para vivir.