SANTO DOMINGO:-La Iglesia Católica deploró que los delincuentes
se hayan robado la paz de los dominicanos y secuestrado la libertad de
los ciudadanos de transitar libremente sin temor a ser atracados o
encontrar la muerte en menos de malhechores.
Lamenta que en los últimos
años la República Dominicana ha sufrido en carne propia las
consecuencias de una espiral de violencia que va trastornando la
cotidianidad, obligándonos a vivir en una cárcel sin puertas.
Esa y otras preocupaciones sobre la inseguridad
ciudadana expresa el clero dominicano a través del periódico Camino, uno
de sus órgano de difusión de mayor incidencia en la comunidad católica.
Como causas de lo que llama “desasosiego nacional”
el semanario, en su editorial, cita la impunidad sin fronteras,
complicidad con los responsables de la delincuencia, injusticias
sociales que estimulan el crimen y desempleo creciente.
También lo atribuye a jóvenes sin futuro vegetando
día y noche sin esperanza, a un sector de clase política haciendo del
tráfico de influencias y la vida fácil un estilo de vida y exhibiendo
riquezas que no resisten la menor investigación seria.
“Realmente estos vientos de olvido y exclusión de
gran parte del pueblo dominicano, ha traído una tempestad que amenaza
con destruir los cimientos de una sociedad que merece días mejores”,
subraya.
Alerta en el sentido de que algo hay que hacer
para cambiar estos signos de muerte. “Todos podemos aportar dejando
atrás los lamentos y quejas de tristeza que sólo sirven para restar
energías a la lucha para un nuevo día”.
Para enfrentar la delincuencia común, “esa que nos
tiene al coger el monte”, el periódico católico recomienda desarmar a
tantas personas que de forma ilegal portan un arma de fuego.
Como justificación al pedido anterior, recuerda el
dato comprobado de que el 90 por ciento de los atracos y robos son
cometidos por delincuentes que han conseguido una pistola o revólver
para hacer de cada espacio un infierno.
Asimismo, el editorialista elogia la medida de la
Procuraduría General de la República de destruir 2 mil armas de fuego
encontradas en diversos operativos a nivel nacional, lo que define como
un símbolo que invita a ir creando una cultura de comprensión necesaria
en estos tiempos.
“La iniciativa es más hermosa porque con restos de estos instrumentos de guerra se hará un Monumento a la Paz”, concluye.