DESDE LA REDACCIÓN:-cientos de fórmulas que ofrecen una solución fácil y rápida a
dos de los problemas de salud que hace años afecta a millones de
personas en todo el mundo: el sobrepeso y la obesidad, como las
llamadas “dietas milagrosas”.
La industria de los alimentos, la moda, la estética y los medios de
comunicación han promovido en la sociedad la idea de que el único medio
para alcanzar el éxito y la felicidad es tener un cuerpo con medidas
estándar. Utilizan anuncios comerciales para promover productos que
omiten muchas informaciones a los consumidores y proponen un régimen o
un programa temporal que busca modificar la forma y el tamaño del cuerpo
con fines estéticos.
Las dietas milagrosas que promueven el consumo de un producto dos
veces al día, durante dos semanas, no dicen que éste producto no es
suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de quien lo
consume, y el hastío y aburrimiento que genera consumir lo mismo por
tanto tiempo.
Las dietas que eliminan los carbohidratos (pastas, pan y arroz) NO
dicen que pueden causar un déficit de energía al cerebro, pérdida
muscular y debilitamiento del sistema inmune.
Las dietas desintoxicantes NO dicen que el cuerpo tiene un filtro
natural (los riñones) para eliminar las toxinas y que con disminuir las
comidas procesadas y aumentar los alimentos frescos es suficiente. Las
dietas que consisten en jugos de frutas o verduras NO dicen que se corre
el riesgo de déficit nutricional, especialmente de macronutrientes
(carbohidratos, proteínas y grasas).
Las dietas que promueven los ayunos matutinos NO dicen que la falta
de desayuno ocasiona debilidad, irritabilidad, problemas de memoria y
concentración y que en sí son un factor de riesgo para el sobrepeso y
otras enfermedades.
Las pastillas que reducen el apetito NO dicen que pueden causar
alteraciones mentales, hormonales y metabólicas. Los parches adhesivos,
las cremas, los masajes reductores y los cinturones térmicos NO dicen
que son más bien una sugestión psicológica.
Características de las dietas milagrosas:
- Están dirigidas, la mayoría de las veces, a mujeres jóvenes.
- Su propósito es vender, NO enseñar hábitos de alimentación saludable.
- Atribuyen un sobre valor al prototipo de belleza física.
- Todas dicen que son fáciles, seguras y efectivas.
- Usan frases como “recupera tu figura” u “obtén el cuerpo que siempre has deseado”.