El Vaticano.- El papa
Francisco insistió hoy domingo en la necesidad de una Iglesia más pobre
al asegurar que la difusión del Evangelio no depende de los recursos
disponibles, durante la homilía de la misa celebrada ante 6.000 novicias
y seminaristas reunidos en el Vaticano.
"La difusión del Evangelio no se asegura ni por el
número de personas, ni por el prestigio de las instituciones, ni por la
cantidad de recursos disponibles. Jesús mandó a sus discípulos a
predicar sin bolsa, sin saco y sin sandalias", explicó Jorge Bergoglio.
Durante su homilía, el papa recordó las palabras
de Benedicto XVI en las que decía: "La Iglesia no es nuestra, sino de
Dios. El campo a cultivar es suyo", y afirmó que "los obreros" para
evangelizar "no son elegidos mediante campañas publicitarias o llamadas
al servicio y a la generosidad, sino que son elegidos y mandados por
Dios".
Por ello, subrayó que ser cura o monja no es una profesión, como sastre o cocinero, sino que es "otra cosa".
También explicó a los seminaristas y novicias
presentes que la "evangelización se hace de rodillas", rezando, y que
"el riesgo del activismo, de confiar demasiado en las estructuras, está
siempre al acecho".
Tras la misa, el papa celebró el tradicional rezo
del ángelus dominical asomado desde la ventana del palacio pontificio y
en su discurso explicó que "anunciar el Reino de Dios es algo urgente y
que no hay que perder el tiempo en charlas, ni esperar el consenso de
todos".
"¡Cuántos misioneros hacen esto. Siembran vida, salud y consuelo en las periferias del mundo!", dijo Francisco.