Santo Domingo:-La caída de los precios del oro en el mercado
mundial ha hecho zozobrar varias veces la confección del contrato final
entre el gobierno del presidente Danilo Medina y la minera Barrick Gold,
afirma Max Puig, quien era ministro de Trabajo en momentos en que el
entonces presidente Leonel Fernández firmó el contrato renegociado por
la administración Medina en los términos anunciados el pasado 8 de mayo.
Al conceder una entrevista a 7dias.com.do para
hablar del tema, Puig, quien también ocupara el cargo de ministro de
Medio Ambiente (2004-2007), asegura que el gobierno de Medina no
recibirá los ingresos previstos en el acuerdo preliminar, a la que vez
decodifica el trance en que se encuentran las conversaciones y se atreve
a prever la posibilidad de que la multinacional suspenda las
operaciones de Pueblo Viejo.
“El gobierno pecó de inocente”, expresa el
sociólogo dejando en el hueco de sus palabras el nuevo gol que la
Barrick asestó al país.
¿Qué opinión le merece la dilación del Poder
Ejecutivo en enviar al Congreso las modificaciones previstas al contrato
entre el Estado y la Barrick Gold?
Es patente que la dilación del gobierno del
presidente Medina de enviar al Congreso Nacional el contrato con Barrick
Gold con las modificaciones anunciadas en el acuerdo del 8 de mayo, se
debe a dificultades que amenazan con disolver este pacto preliminar
como azúcar en el agua.
Después de que se anunciara como un gran logro, el
acuerdo entre el gobierno dominicano y la minera sufrió un grave revés.
El precio del oro ha caído en varias y sucesivas ocasiones a alrededor
de 1,200 dólares la onza y los pronósticos indican que podría caer hasta
900 dólares la onza o menos.
Las bondades del acuerdo dependían de un precio de
referencia de 1,600 dólares la onza de oro, lo que ya en el momento del
anuncio apareció como un nivel muy elevado para los conocedores del
mercado y cuando la propia empresa había fijado internamente en 1,200
dólares la onza como la perspectiva más realista del precio del metal.
Lo grave del caso es que la tendencia a la baja es persistente y en su
caída todo parece indicar que el precio anda buscando su promedio
histórico, equivalente a la actual depreciación de la moneda
estadounidense, que es de alrededor de los 900 dólares la onza.
¿Cómo podría impactar la tendencia a la baja de
los precios del oro los beneficios del Estado acordados entre las
autoridades y los directivos de la transnacional?
Esta tendencia volatiliza los beneficios que el
Estado dominicano debería recibir según el acuerdo del 8 de mayo. En el
contexto actual es absolutamente imposible que reciba, al menos este
año, los ingresos que se anunciaron. Como mucho, el Estado recibiría la
tercera parte de los ingresos previsto en el acuerdo preliminar.
Todavía peor, si el precio del oro llegara a 900
dólares la onza, el Estado no recibiría más que el 3.2 % establecido
como regalía en la enmienda del contrato aprobado por el Congreso en
noviembre del 2009. O, tal vez, nada.
Si el precio del oro llegara a este nivel tan
bajo, no se puede descartar que Barrick Gold deje de producir en Pueblo
Viejo hasta que el precio se recupere por encima de los 1,000 dólares la
onza, porque considerando los costos estimados por la empresa, entre
400 y 600 dólares la onza, más la carga de los empréstitos y el alza de
los combustibles, es clara la reducción de la rentabilidad de sus
explotaciones.
¿En una situación como esa que puede esperar el país?
Es probable que Barrick pretenda rehusar mantener
los beneficios al Estado consignados el 8 de mayo, especialmente la
cláusula que garantiza la proporción de lo acordado para el Estado aún
en caso de quiebra. A mi juicio, este es el beneficio más importante del
acuerdo preliminar.
En realidad, el tiempo que ha transcurrido desde
que se anunciara el acuerdo es una tregua que se han dado las partes
para esperar que el precio se estabilice en un nivel que permita retomar
los acuerdos establecidos, así fuere con algunas modificaciones.
Tengo entendido que durante los últimos meses las
partes han llegado a un acuerdo en varias ocasiones, pero inmediatamente
después de hacerlo una nueva caída del precio del metal lo ha hecho
zozobrar.
¿Pero en el momento de la renegociación, en la que
participaron mentes lúcidas, no se tomó en cuenta la proyección del
mercado mundial?
Esta es una situación inesperada para las
autoridades dominicanas, pero no así para Barrick Gold. Se puede decir
que el gobierno dominicano pecó de inocente.
En todo caso, el escenario
coloca a la economía dominicana en un trance difícil porque se contaba
con los ingresos del oro para mejorar al menos la balanzas de pago y
comercial y obtener financiamiento para la inversión pública.
¿Qué tipo de acuerdo entonces, si es posible preverlo, enviará el Ejecutivo al Congreso?
Según informaciones la Barrick ha considerado la
posibilidad de reducir costos para lo cual habría estado estudiando
instalar una refinería de oro y plata en el país con la finalidad de
exportar en vez de doré lingotes de oro y de plata. También estaría
considerando introducir mejoras a la actual planta de procesamiento para
hacerla más eficiente.
La gran dificultad de esta opción es que la misma
tiene un costo estimado no menor de 1,000 millones de dólares, lo que
hace probable que Barrick haya considerado, si no es que ya lo ha
planteado en la mesa de negociación, que el Estado dominicano participe
como socio de esta refinería.
Esta "salida", que tiene aspectos
positivos, agravaría el endeudamiento del país y habría que examinar con
mucho cuidado los términos de esta sociedad para que el gobierno no sea
de nuevo sorprendido por la minera, poniendo en riesgo la riqueza de
nuestro subsuelo.
Desde ahora, y más después que se haya cumplido el
plazo de los 120 días que establecieron las autoridades para enviar al
Congreso el nuevo contrato, la ciudadanía debe demandar una explicación
clara y detallada de lo que ha pasado con el acuerdo anunciado el 8 de
mayo.
Se debe exigir que cualquier nuevo acuerdo que se establezca con
esta empresa se presente al debate nacional y no como un hecho cumplido e
irreversible.