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Santo Domingo - La policía “reformada” tiene la lección bien aprendida: los derechos son pura palabrería.
Las consecuencias de este aprendizaje las vivieron en carne propia dos jóvenes estudiantes universitarios que el viernes en la noche trataron de hacer valer las garantías constitucionales de un grupo de ciudadanos frente la represión policial.
Airon Fernández y Octavio Peña, miembros ambos de grupos juveniles, caminaban por la avenida Máximo Gómez habían salido de
Activistas sociales, Fernández y Peña buscaron razonar con la policía sobre libertad de tránsito, derechos ciudadanos, respeto de la integridad de la persona, etcétera e inquirieron el porqué del apresamiento.
La respuesta fue el intento de uno de los miembros de la patrulla de apresar también a los dos protestantes, que entonces enarbolaron a favor de ellos mismos todos los argumentos utilizados antes, pero agregaron su opinión sobre la necesidad de que
Empujones, golpes y una herida en la cabeza de Fernández suturada con tres puntos, fue el resultado de la vehemente defensa del Estado de derecho hecha por los jóvenes universitarios.
Y como ese policía que utilizó su arma de reglamento para cometer su acción está convencido de que una cabeza que piense de esa manera merece ser rota, el hospital no fue el primer destino de Fernández, sino el destacamento del ensanche Naco en calidad de detenido.
¿Policía “reformada” y respetuosa de los derechos humanos? Un cuento de camino, de los incontables que hacen a diario las autoridades, entre ellas Rafael Guillermo Guzmán Fermín, quien no por nada es conocido en San Francisco de Macorís con el muy revelador mote de “El Cirujano”.