SANTO DOMINGO:-Los reclusos Luis Álvarez Renta y Marcos Báez Cocco,
condenados por el fraude de más de 70,000 millones de pesos cometido a
través del Banco Intercontinental (BANINTER), guardan prisión hace meses
en “suites” de la clínica Independencia y el Centro Médico Gazcue.
Su abogado, Eric Raful, confirma la información, no
sin antes comentar que publicar informaciones sobre su situación actual
obedece a una supuesta campaña financiada desde el Banco Central.
“¿Cuándo será que van a auditar al Banco Central?”, pregunta para
insinuar que ese organismo paga a periodistas para que escriban sobre su
cliente.
De paso, recuerda que Báez Cocco, vicepresidente del BANINTER, lleva
más de un año con prisión domiciliaria y, varios meses, en una clínica, y
llama menos la atención –comenta– que Álvarez Renta.
La conversación con Raful pone a 7dias.com.do en
ruta hacia la Clínica Independencia, en donde Álvarez Renta reposa sus
“males” de salud en el “Módulo Suites”. Allí ocupa la “suite” número 3.
Un agente penitenciario y un hombre que se identifica como el chofer
de Álvarez Renta se encuentran en la antesala que da a las distintas
“suites”. El joven empleado de la Dirección General de Prisiones
se muestra indiferente y sigue atento a la película en el monitor de la
clínica, mientras el conductor exhibe desconfianza. El intenso frío
producido por el aire acondicionado contrasta con el sol que quema en la
Avenida Independencia.
Tras convencerlo, el chofer acude a la habitación de Álvarez Renta
para regresar minutos después con la noticia de que su patrón “está durmiendo, pero deje su nombre y sus números, por si acaso”. Una mujer vestida de morado aparece en la sala para examinar al reportero.
En la Clínica Independencia aseguran que una de sus “suites” paga entre 3,500 a 10,000 pesos por día.
“Depende de si tiene una cama extra”, dice la voz al teléfono. Anoto
las cifras aunque podrían asumirse como insignificantes para un banquero
envuelto en un fraude de más de 70,000 millones de pesos que a lo mejor
habrá tenido la precaución de contratar un seguro médico eficaz.
Al llegar al Centro Médico Gazcue la situación es
distinta. Báez Cocco se encuentra en el piso 6, en la “suite 614”.
Ningún agente penitenciario vigila el pasillo a las 11:30 de la mañana.
Esperamos. Media hora después la situación sigue igual.
“Él (el agente penitenciario de turno) siempre está ahí, pero a
veces sale cuando sabe que el paciente está durmiendo”, se excusa una de
las enfermeras. Pregunta quién quiere hablar con el paciente. Una vez
que el reportero se identifica, la enfermera entra diligente a la
“suite” que ocupa Báez Cocco para salir unos minutos después con la
noticia de que el paciente “está durmiendo”.
Un informe médico del pasado 2 de mayo da cuenta de que Báez Cocco sufre “trastorno depresivo mayor y trastorno de ansiedad”.
La psiquiatra Rhodis E. Peña Reynolds había
notificado a las autoridades que Báez Cocco se mostraba “muy deprimido”,
“con altos niveles de ansiedad” que, a su vez, provocaban daños a sus
sistemas gástrico y neurológico.
Peña Reynols planteaba que la situación del paciente ameritaba mantenerlo en un ambiente donde existan pocos “estresores”.
Muchos podrían estresarse con el costo de cumplir prisión fuera de la
cárcel. En horas de la tarde, la empleada del área de administración
del Centro Médico Gazcue que atiende al teléfono explica que una
habitación en el área en que se encuentra Báez Cocco paga “6 mil pesos diarios con una cama y un sofá y 8 mil pesos por día la habitación con dos camas”
